-
rescatemos a la damisela – dijo formando una gran sonrisa que dejo entrever los
colmillos.
- antes
que nada – dijo Devon – deben saber algo.
- ¿que
sucede? – pregunte.
- yo no
soy Devon…
- bueno, si soy Devon, pero no el Devon que creen que soy; el Devon del
que hablan era mi abuelo, el murió hace 40 años ya –
- ¿eres el
nieto de Devon? – Dijo Tom – pero si eres idéntico.
- mi padre
me lo dice todo el tiempo –
- ¿Cómo
supiste mi nombre? – le pregunte recordando que me había llamado por mi nombre.
- mi
abuelo le conto muchas historias a mi padre, historias que el me conto a mi,
dejo muchas fotografías de cuando trabajaban juntos, el pensó que habían muerto
–
- y así
fue – dijo Georg – estamos muertos en vida –
- si eres
el nieto de Devon – dijo Bill - ¿Cuánto tiempo ha pasado? –
- estamos
en 1945, el año en que finalizo la guerra –
- ¿hubo
una guerra? – Dije – demonios, me la perdí –
- fueron
dos, de hecho – dijo Devon.
-
¡maldición! –
- 52 años
– dijo Bill – hemos desperdiciado cincuenta y dos años atrapados por esa mujer.
- esto se
acaba hoy – dijo Tom antes de salir corriendo a toda prisa, seguido por Bill y
Georg.
- sujétate
– le dije a Devon.
- ¿Qué? –
- no
pretendes llegar al hotel caminando, ¿o si? – lo tome de un brazo y salí
corriendo hasta el hotel, con el a mis espaldas.
Al llegar,
Leah estaba junto a la chica, Tom, Georg y Bill a su alrededor. Solté a Devon y
corrí, colocándome junto a ellos.
- suéltala
Leah – le dije gruñendo.
-
¿soltarla? Si huele delicioso – dijo la vampiresa mientras olía su cuello.
- maldita
bruja – escuchamos decir a Devon – suéltala –
Ella rio y
el corrió hasta nosotros con una daga en sus manos.
- te dije
que la soltaras bruja – intento darle a Leah con la daga, pero ella fue mas
rápida y lo sujeto por el cuello, partiéndolo.
Grite, al
igual que todos.
- no soy
una bruja niño – le dijo Leah sujetándole el cuello – y soy la que manda –
Tiro el
cuerpo inerte al suelo y nos miro.
- que les
quede claro a ustedes también, yo soy quien manda aquí –
- no lo
creo – le mostré mis colmillos y la ataque.
Ella soltó
a la chica y trato de atacarme, pero la esquive. Me persiguió hasta la ventana
donde Georg la sujeto por el cuello, pegándola contra la pared.
- eres una
maldita – le dijo el.
- nos has
tenido aquí, atrapados bajo tus encantos – dijo Tom.
- durante
cincuenta y dos años – le dijo Bill mostrando sus colmillos.
- nos has
dominado durante tantos años – dije – pero se acaba hoy –
- ¿Qué
harán? ¿Van a matarme? –
- no te
mataremos – le dijo Bill – no seremos despiadados como tu.
- nos
iremos lejos de aquí – le dije – mas nunca sabrás de nosotros – tome a la
chica, que estaba en el piso, desmayada y Georg tomo el cuerpo de Devon.
Corrimos
lejos de ese lugar. Muy lejos, hasta llegar a las afueras de Transilvania.
Una vez
allí, descansamos un día en una pequeña cabaña abandonada que encontramos.
- ¿Cómo
demonios dejamos que esto sucediera? – dijo Georg, enojado, sentado a la mesa.
- la
seducción – le dijo Bill sentándose a su lado – todos nos dejamos llevar por
ella y sus curvas –
- sus malditos
labios ponzoñosos – murmure.
- ¿Dónde estoy? – escuchamos hablar a la
chica, desde la habitación.
- iré a
verla – dije.
- cuidado
con enamorarte – me dijo Bill.
- ¿que? –
- solo te
digo eso – me sonrió.
Yo me pare
de la silla y camine hasta la habitación.
Ella
estaba en la cama, cuando me vio entrar su rostro cambio, su cara era de miedo.
Me tenía miedo.
- ¿Quién
eres? – pregunto.
- no te
hare daño –
- ¿Dónde
estoy? –
- estamos
en una cabaña, en las afueras de Transilvania –
- ¿Dónde
esta Devon? – Ella me miro y empezó a llorar - ¿esta muerto, verdad? – asentí.
Ella lloro
aun más.
- no
llores – camine hasta su lado y me senté en la cama, la abrace y ella lloro en
mi regazo.
- llévame
a casa – me dijo – mi hija esta sola con su abuela, tengo que decirle que su
padre murió – siguió llorando.
- te
llevaremos a Alemania, pero no llores más, por favor –
- esta
bien – se seco las lágrimas y me miro, con esos ojos azules tras esa cabellera
dorada.
- ¿Cómo te
llamas? –
- Tina –
su voz era hermosa.
- Tina, te
protegeré, a tu hija y a ti, nada malo te pasara – me abrazo y yo me estremecí
entre sus brazos por el repentino contacto.
- para ser
un vampiro tienes un gran corazón –
- ¿no te
asusta que sea vampiro? –
- no, mi
padre lo era, no me asusta –
- ¿tu
padre? –
- un
antiguo vampiro nórdico, venia desde Rusia. Cuando llego a Alemania se enamoro
de mi madre y se quedo junto a ella –
- ¿los
vampiros pueden tener hijos? – escuche preguntar a Georg desde fuera. Los tres
entraron rápidamente a la habitación.
Tina dio
un respingo y se sujeto de mi brazo.
-
tranquila, son mis amigos – le dije.
- ¿Cómo es
que los vampiros pueden tener hijos? – pregunto Georg a Tina en tono
exasperante. Ella me miro y yo asentí con la cabeza.
- solo
algunos pueden, - murmuro mirando el suelo fijamente, aun sujeta a mi brazo.
Eso la tranquilizaba. – necesitan que su pareja sea fértil también –
- ¿eso
quiere decir que eres mitad vampiro? – pregunto Tom arqueando las cejas. Ella
negó, mirándolo con sus intensos ojos azules.
- no tengo
fuerza, no soy veloz, ni tengo poderes, tampoco necesito de la sangre. Lo único
que herede de mi padre fue la belleza y el no envejecer. Tengo casi 50 años –
- pareces
de 20 – expreso Bill sin ocultar el asombro.
- así es,
se que algún día moriré, pero nunca envejeceré. Moriré con la apariencia de una
chica de veinte años – bajo la mirada y lloro, cubriéndose el rostro con las
manos – Devon no lo sabia, odiaba todo esto. No quiero imaginarme que habría
hecho si supiera lo que soy –
- estoy
seguro que te hubiese amado igual – le dije acariciando su cabello. Recordé lo
que Bill me dijo, cuidado con enamorarte.
Y deje de hacerlo. – Descansa – me puse de pie junto a la cama, donde ella
estaba sentada – en la mañana seguiremos el camino a Alemania –
- gracias
–
- te dejaremos
para que descanses – le dijo Bill.
Todos
salimos de la habitación, dejándole a solas y nos sentamos fuera, a la mesa.
Atentos a cualquier ruido.
A la mañana siguiente…
Llegamos a
Berlín, Alemania.
- ¿Qué es
ese muro? – pregunto Bill a Tina.
- el muro
de Berlín, lo construyeron en la guerra –
- ¿el muro
divide Alemania? – pregunto Tom.
- así es –
Llegamos a la casa de Tina y la dejamos con su hija,
para que les diera la noticia a sus familiares.
El cuerpo
de Devon lo enterraron ese mismo día, fue algo íntimo. Solo estaban Tina, su
madre, su hija y nosotros cuatro.
El hermano
de Devon, un caza vampiros, llego y
nosotros tuvimos que desaparecer. De inmediato empezó con sus sospechas, sabía
que había sido un vampiro. Nosotros nos largamos. Fuimos hasta Hamburgo, a
visitar a nuestras familias.
- ¿que
crees que encontremos al llegar? - me
pregunto Georg.
- han
pasado cincuenta años – le dije – no se que esperar –
-
cincuenta años es mucho – dijo Bill.
- dejemos
de hablar – nos dijo Tom con cara de aburrimiento y empezó a correr. Nosotros
lo seguimos.
Fue un
recorrido corto a Hamburgo, a pesar de la distancia.
Cada uno
fue a su casa, a visitar a su familia.
Bill y
Tom.
Georg.
Y yo.
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Hey! Como les va a tod@s? Que tal la fic hasta ahora? Dejen opiniones y comentarios, me gustaria mucho saber que opinan de esta historia!
Muchos abrazos <3
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