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martes, 5 de noviembre de 2013

- 1945 -





- rescatemos a la damisela – dijo formando una gran sonrisa que dejo entrever los colmillos.
- antes que nada – dijo Devon – deben saber algo.
- ¿que sucede? – pregunte.
- yo no soy Devon…




- bueno, si soy Devon, pero no el Devon que creen que soy; el Devon del que hablan era mi abuelo, el murió hace 40 años ya –
- ¿eres el nieto de Devon? – Dijo Tom – pero si eres idéntico.
- mi padre me lo dice todo el tiempo –
- ¿Cómo supiste mi nombre? – le pregunte recordando que me había llamado por mi nombre.
- mi abuelo le conto muchas historias a mi padre, historias que el me conto a mi, dejo muchas fotografías de cuando trabajaban juntos, el pensó que habían muerto –
- y así fue – dijo Georg – estamos muertos en vida –
- si eres el nieto de Devon – dijo Bill - ¿Cuánto tiempo ha pasado? –
- estamos en 1945, el año en que finalizo la guerra –
- ¿hubo una guerra? – Dije – demonios, me la perdí –
- fueron dos, de hecho – dijo Devon.
- ¡maldición! –
- 52 años – dijo Bill – hemos desperdiciado cincuenta y dos años atrapados por esa mujer.
- esto se acaba hoy – dijo Tom antes de salir corriendo a toda prisa, seguido por Bill y Georg.
- sujétate – le dije a Devon.
- ¿Qué? –
- no pretendes llegar al hotel caminando, ¿o si? – lo tome de un brazo y salí corriendo hasta el hotel, con el a mis espaldas.
Al llegar, Leah estaba junto a la chica, Tom, Georg y Bill a su alrededor. Solté a Devon y corrí, colocándome junto a ellos.
- suéltala Leah – le dije gruñendo.
- ¿soltarla? Si huele delicioso – dijo la vampiresa mientras olía su cuello.
- maldita bruja – escuchamos decir a Devon – suéltala –
Ella rio y el corrió hasta nosotros con una daga en sus manos.
- te dije que la soltaras bruja – intento darle a Leah con la daga, pero ella fue mas rápida y lo sujeto por el cuello, partiéndolo.
Grite, al igual que todos.
- no soy una bruja niño – le dijo Leah sujetándole el cuello – y soy la que manda –
Tiro el cuerpo inerte al suelo y nos miro.
- que les quede claro a ustedes también, yo soy quien manda aquí –
- no lo creo – le mostré mis colmillos y la ataque.
Ella soltó a la chica y trato de atacarme, pero la esquive. Me persiguió hasta la ventana donde Georg la sujeto por el cuello, pegándola contra la pared.
- eres una maldita – le dijo el.
- nos has tenido aquí, atrapados bajo tus encantos – dijo Tom.
- durante cincuenta y dos años – le dijo Bill mostrando sus colmillos.
- nos has dominado durante tantos años – dije – pero se acaba hoy –
- ¿Qué harán? ¿Van a matarme? –
- no te mataremos – le dijo Bill – no seremos despiadados como tu.
- nos iremos lejos de aquí – le dije – mas nunca sabrás de nosotros – tome a la chica, que estaba en el piso, desmayada y Georg tomo el cuerpo de Devon.

Corrimos lejos de ese lugar. Muy lejos, hasta llegar a las afueras de Transilvania.
Una vez allí, descansamos un día en una pequeña cabaña abandonada que encontramos.
- ¿Cómo demonios dejamos que esto sucediera? – dijo Georg, enojado, sentado a la mesa.
- la seducción – le dijo Bill sentándose a su lado – todos nos dejamos llevar por ella y sus curvas –
- sus malditos labios ponzoñosos – murmure.
- ¿Dónde estoy? – escuchamos hablar a la chica, desde la habitación.
- iré a verla – dije.
- cuidado con enamorarte – me dijo Bill.
- ¿que? –
- solo te digo eso – me sonrió.
Yo me pare de la silla y camine hasta la habitación.
Ella estaba en la cama, cuando me vio entrar su rostro cambio, su cara era de miedo. Me tenía miedo.
- ¿Quién eres? – pregunto.
- no te hare daño –
- ¿Dónde estoy? –
- estamos en una cabaña, en las afueras de Transilvania –
- ¿Dónde esta Devon? – Ella me miro y empezó a llorar - ¿esta muerto, verdad? – asentí.
Ella lloro aun más.
- no llores – camine hasta su lado y me senté en la cama, la abrace y ella lloro en mi regazo.
- llévame a casa – me dijo – mi hija esta sola con su abuela, tengo que decirle que su padre murió – siguió llorando.
- te llevaremos a Alemania, pero no llores más, por favor –
- esta bien – se seco las lágrimas y me miro, con esos ojos azules tras esa cabellera dorada.
- ¿Cómo te llamas? –
- Tina – su voz era hermosa.
- Tina, te protegeré, a tu hija y a ti, nada malo te pasara – me abrazo y yo me estremecí entre sus brazos por el repentino contacto.
- para ser un vampiro tienes un gran corazón –
- ¿no te asusta que sea vampiro? –
- no, mi padre lo era, no me asusta –
- ¿tu padre? –
- un antiguo vampiro nórdico, venia desde Rusia. Cuando llego a Alemania se enamoro de mi madre y se quedo junto a ella –
- ¿los vampiros pueden tener hijos? – escuche preguntar a Georg desde fuera. Los tres entraron rápidamente a la habitación.
Tina dio un respingo y se sujeto de mi brazo.
- tranquila, son mis amigos – le dije.
- ¿Cómo es que los vampiros pueden tener hijos? – pregunto Georg a Tina en tono exasperante. Ella me miro y yo asentí con la cabeza.
- solo algunos pueden, - murmuro mirando el suelo fijamente, aun sujeta a mi brazo. Eso la tranquilizaba. – necesitan que su pareja sea fértil también –
- ¿eso quiere decir que eres mitad vampiro? – pregunto Tom arqueando las cejas. Ella negó, mirándolo con sus intensos ojos azules.
- no tengo fuerza, no soy veloz, ni tengo poderes, tampoco necesito de la sangre. Lo único que herede de mi padre fue la belleza y el no envejecer. Tengo casi 50 años –
- pareces de 20 – expreso Bill sin ocultar el asombro.
- así es, se que algún día moriré, pero nunca envejeceré. Moriré con la apariencia de una chica de veinte años – bajo la mirada y lloro, cubriéndose el rostro con las manos – Devon no lo sabia, odiaba todo esto. No quiero imaginarme que habría hecho si supiera lo que soy –
- estoy seguro que te hubiese amado igual – le dije acariciando su cabello. Recordé lo que Bill me dijo, cuidado con enamorarte. Y deje de hacerlo. – Descansa – me puse de pie junto a la cama, donde ella estaba sentada – en la mañana seguiremos el camino a Alemania –
- gracias –
- te dejaremos para que descanses – le dijo Bill.
Todos salimos de la habitación, dejándole a solas y nos sentamos fuera, a la mesa. Atentos a cualquier ruido.

A la mañana siguiente…

Llegamos a Berlín, Alemania.
- ¿Qué es ese muro? – pregunto Bill a Tina.
- el muro de Berlín, lo construyeron en la guerra –
- ¿el muro divide Alemania? – pregunto Tom.
- así es –

            Llegamos  a la casa de Tina y la dejamos con su hija, para que les diera la noticia a sus familiares.
El cuerpo de Devon lo enterraron ese mismo día, fue algo íntimo. Solo estaban Tina, su madre, su hija y nosotros cuatro.
El hermano de  Devon, un caza vampiros, llego y nosotros tuvimos que desaparecer. De inmediato empezó con sus sospechas, sabía que había sido un vampiro. Nosotros nos largamos. Fuimos hasta Hamburgo, a visitar a nuestras familias.
- ¿que crees que encontremos al llegar? -  me pregunto Georg.
- han pasado cincuenta años – le dije – no se que esperar –
- cincuenta años es mucho – dijo Bill.
- dejemos de hablar – nos dijo Tom con cara de aburrimiento y empezó a correr. Nosotros lo seguimos.
Fue un recorrido corto a Hamburgo, a pesar de la distancia.
Cada uno fue a su casa, a visitar a su familia.
Bill y Tom.
Georg.
Y yo.

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Hey! Como les va a tod@s? Que tal la fic hasta ahora? Dejen opiniones y comentarios, me gustaria mucho saber que opinan de esta historia!

Muchos abrazos <3

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