- ¿Cómo llegaste hasta ahí? – dije acercándome a él. Lo
tome de la camisa y lo hale hacia dentro, una acción inútil ya que no se movio
un centímetro. - ¡baja de ahí! – le grite. Él bajo del alfeizar de la ventana
tomandome de la cintura y besándome con brusquedad. Empece a golpear su pecho
para separarnos pero era inútil, no pude resistirme mas a él.
¡ah horrible tentación que me invita a él! Su cuerpo
rozando el mio, nuestros labios unidos… pero no. No puedo pensar en él. No
puedo rendirme ante sus encantos, o sus toques, o sus besos – pensé tan teatral
como pude. – caer ante sus encantos es precisamente lo que hago ahora – abri
los ojos de golpe y lo empuje, tratando de apartarlo de mi, cosa que, como debi
adivinar, no logre. Puede que el haya notado mis esfuerzos por apartarlo y
lentamente se separo de mi dejando nuestras frentes unidas.
- ¿Qué sucede? – susurro.
- esto esta mal Tom –
- ¿Por qué? Eres para mi – me dijo acariciando mi rostro
con sus labios.
- pero… - el me beso sin dejarme terminar de hablar. –
Bill… - logre decir, de inmediato se separo de mi y me miro con el ceño
fruncido.
- ¿Qué? – pregunto con un tono de enojo que me hizo
temblar - ¿prefieres a mi hermano? – las palabras parecían mas un gruñido. Me
miro fijamente y dijo en el mismo tono:- esta dicho entonces –
- ¿de que hablas? –pregunte sujetando su brazo, evitando
que se alejara mas de mi o se fuera sin darme una explicación. – Tom – hable de
nuevo con un tono de voz suave, casi susurrando – entiende, lo siento, pero
Bill… -
- no tienes que decirlo – me interrumpió el mirándome
fijamente, sus ojos café resaltaban en esa oscuridad, los mire hipnotizanda
pasando por alto el momento en que pasaron de cafes a rojos. Escuche su voz
nuevamente, esta vez mas lejana pero igual de influyente sobre mi idiotizado
ser. – no recordaras nada de lo que sucedió – dijo – jamás estuve aquí – se
acerco a mi y me beso, solo posando sus labios en los mios. Cerre mis ojos al
sentir ese frio contacto.
Senti las sabanas sobre mi piel desnuda, arropándome del
frio repentino que sentí. La ventana estaba abierta, yo lo había hecho claro.
Sali de la ducha, abri las ventanas y antes de llegar a la cama me saque la
camisa por el calor que hacia en la habitación, luego me acoste quedándome
dormida en segundos. Creo que dormi unas dos o tres horas como máximo, la
habitación seguía a oscuras pero por lo silencioso que todo estaba sabia que
aun faltaba para que amaneciera. Di vuelta en la cama, dándole la espalda a la
ventana justo cuando sentí un gélido aliento recorrer mi cuello, me gire
rápidamente y vi como Bill se inclinaba sobre mi, con sus labios tan cerca de
los mios, tan provocativos… a solo centímetros… solo un poco mas.
- ¿Qué haces? – susurre evitando el contacto visual con
esos carnosos y provocativos labios suyos.
- ¿Por qué actuas asi conmigo? – pregunto ignorando mi
pregunta – no te resistas, se que me quieres – acaricio su rostro en la
oscuridad, su piel era fría y dura como el granito pero tan suave como el
terciopelo. Sentí como su cuerpo se tenso al contacto con el mio, y su rostro
se contrajo en una mezcla de confusión de temor.
- Bill – dije mirándolo a los ojos – dime la verdad, no
me mientas. Se que no eres una persona comun, algo me lo dice – suspiro
cerrando sus ojos y apoyo su frente en
mi clavicula – puedes decírmelo – dije acariciando su cabello – soy un
prototipo de hippie que esta aquí por defender los derechos de los animales y
los espacios ambientales – levanto su mirada y la choco con la mia - ¿Qué eres
tu? –
- un vampiro –
- pero Bill… los vampiros no existen –
- ¿estas diciendo que no existo? – rio. Frunci el ceño.
- esta bien, digamos que eres un vampiro. ¿Cómo puedes
probarlo? – me miro por un momento y luego me mostro sus dientes, unos
perfectos dientes blancos que pude ver con claridad a través de la oscuridad.
Sus colmillos se extendieron ante mis ojos, afilados y brillantes. - ¿solo eso?
– pregunte con una pequeña sonrisa en el rostro. Estaba asustada si, pero no se
lo mostraría.
Frunció el ceño y me tomo por el brazo mientras se ponía
de pie. Con un rápido movimiento me cargo en su espalda y corrió hasta la
ventana.
- ¿Qué piens…? – mi pregunta fue callada con un grito
cuando lo vi lanzarse desde tres pisos conmigo a sus espaldas. Cerre mis ojos
esperando el estruendo, sujetándome firmemente de Bill mientras esperaba sentir
el frio pasto sobre mi rostro y escuchar el crujir de mis huesos, pero en lugar
de eso sentí la brisa fría y nocturna chocar contra mi rostro. Abri los ojos
lentamente y pude observar la altura en la que nos encontrábamos, en la copa de
un árbol para ser mas precisos, uno de los arboles que estaba junto a mi
ventana y el que probablemente él había usado para escalar hasta mi dormitorio-
- ¿me crees ahora? – escuche junto a mi, voltee y mire a
Bill a mi espalda.
- ¿podemos irnos? – dije cerrando los ojos aferrándome
aun mas a su camiseta. Odiaba las
alturas. Me tambalee un poco y sentí los brazos de Bill rodear mi cintura.
- ¿le temes a las alturas? – me pregunto divertido.
- no es gracioso – respondi abrazandome a él.
- nada te pasara junto a mi – me susurro al oído.
- ¿Qué quieres de mi? ¿mi sangre? - dije subiendo el un
poco el tono de voz. El frunció el ceño.
- en parte asi es –
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