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viernes, 6 de diciembre de 2013

- Tentacion y verdad -





- ¿Cómo llegaste hasta ahí? – dije acercándome a él. Lo tome de la camisa y lo hale hacia dentro, una acción inútil ya que no se movio un centímetro. - ¡baja de ahí! – le grite. Él bajo del alfeizar de la ventana tomandome de la cintura y besándome con brusquedad. Empece a golpear su pecho para separarnos pero era inútil, no pude resistirme mas a él. 

¡ah horrible tentación que me invita a él! Su cuerpo rozando el mio, nuestros labios unidos… pero no. No puedo pensar en él. No puedo rendirme ante sus encantos, o sus toques, o sus besos – pensé tan teatral como pude. – caer ante sus encantos es precisamente lo que hago ahora – abri los ojos de golpe y lo empuje, tratando de apartarlo de mi, cosa que, como debi adivinar, no logre. Puede que el haya notado mis esfuerzos por apartarlo y lentamente se separo de mi dejando nuestras frentes unidas.

- ¿Qué sucede? – susurro.
- esto esta mal Tom –
- ¿Por qué? Eres para mi – me dijo acariciando mi rostro con sus labios.
- pero… - el me beso sin dejarme terminar de hablar. – Bill… - logre decir, de inmediato se separo de mi y me miro con el ceño fruncido.
- ¿Qué? – pregunto con un tono de enojo que me hizo temblar - ¿prefieres a mi hermano? – las palabras parecían mas un gruñido. Me miro fijamente y dijo en el mismo tono:- esta dicho entonces –
- ¿de que hablas? –pregunte sujetando su brazo, evitando que se alejara mas de mi o se fuera sin darme una explicación. – Tom – hable de nuevo con un tono de voz suave, casi susurrando – entiende, lo siento, pero Bill… -
- no tienes que decirlo – me interrumpió el mirándome fijamente, sus ojos café resaltaban en esa oscuridad, los mire hipnotizanda pasando por alto el momento en que pasaron de cafes a rojos. Escuche su voz nuevamente, esta vez mas lejana pero igual de influyente sobre mi idiotizado ser. – no recordaras nada de lo que sucedió – dijo – jamás estuve aquí – se acerco a mi y me beso, solo posando sus labios en los mios. Cerre mis ojos al sentir ese frio contacto.
Senti las sabanas sobre mi piel desnuda, arropándome del frio repentino que sentí. La ventana estaba abierta, yo lo había hecho claro. Sali de la ducha, abri las ventanas y antes de llegar a la cama me saque la camisa por el calor que hacia en la habitación, luego me acoste quedándome dormida en segundos. Creo que dormi unas dos o tres horas como máximo, la habitación seguía a oscuras pero por lo silencioso que todo estaba sabia que aun faltaba para que amaneciera. Di vuelta en la cama, dándole la espalda a la ventana justo cuando sentí un gélido aliento recorrer mi cuello, me gire rápidamente y vi como Bill se inclinaba sobre mi, con sus labios tan cerca de los mios, tan provocativos… a solo centímetros… solo un poco mas.

- ¿Qué haces? – susurre evitando el contacto visual con esos carnosos y provocativos labios suyos.
- ¿Por qué actuas asi conmigo? – pregunto ignorando mi pregunta – no te resistas, se que me quieres – acaricio su rostro en la oscuridad, su piel era fría y dura como el granito pero tan suave como el terciopelo. Sentí como su cuerpo se tenso al contacto con el mio, y su rostro se contrajo en una mezcla de confusión de temor.
- Bill – dije mirándolo a los ojos – dime la verdad, no me mientas. Se que no eres una persona comun, algo me lo dice – suspiro cerrando sus ojos y apoyo su  frente en mi clavicula – puedes decírmelo – dije acariciando su cabello – soy un prototipo de hippie que esta aquí por defender los derechos de los animales y los espacios ambientales – levanto su mirada y la choco con la mia - ¿Qué eres tu? –
- un vampiro –
- pero Bill… los vampiros no existen –
- ¿estas diciendo que no existo? – rio. Frunci el ceño.
- esta bien, digamos que eres un vampiro. ¿Cómo puedes probarlo? – me miro por un momento y luego me mostro sus dientes, unos perfectos dientes blancos que pude ver con claridad a través de la oscuridad. Sus colmillos se extendieron ante mis ojos, afilados y brillantes. - ¿solo eso? – pregunte con una pequeña sonrisa en el rostro. Estaba asustada si, pero no se lo mostraría.
Frunció el ceño y me tomo por el brazo mientras se ponía de pie. Con un rápido movimiento me cargo en su espalda y corrió hasta la ventana.
- ¿Qué piens…? – mi pregunta fue callada con un grito cuando lo vi lanzarse desde tres pisos conmigo a sus espaldas. Cerre mis ojos esperando el estruendo, sujetándome firmemente de Bill mientras esperaba sentir el frio pasto sobre mi rostro y escuchar el crujir de mis huesos, pero en lugar de eso sentí la brisa fría y nocturna chocar contra mi rostro. Abri los ojos lentamente y pude observar la altura en la que nos encontrábamos, en la copa de un árbol para ser mas precisos, uno de los arboles que estaba junto a mi ventana y el que probablemente él había usado para escalar hasta mi dormitorio-
- ¿me crees ahora? – escuche junto a mi, voltee y mire a Bill a mi espalda.
- ¿podemos irnos? – dije cerrando los ojos aferrándome aun mas  a su camiseta. Odiaba las alturas. Me tambalee un poco y sentí los brazos de Bill rodear mi cintura.
- ¿le temes a las alturas? – me pregunto divertido.
- no es gracioso – respondi abrazandome a él.
- nada te pasara junto a mi – me susurro al oído.
- ¿Qué quieres de mi? ¿mi sangre? - dije subiendo el un poco el tono de voz. El frunció el ceño.
- en parte asi es – 



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