Desperté
en la cama, abriendo mis ojos lentamente. Estaba en mi habitación, ahora que
era de dia podía verla con claridad. Solo había una cama, un escritorio con una
silla, el armario fijo a la pared y una puerta frente a la cama, donde yo
estaba, supuse que era el baño. Me puse de pie y mientras caminaba a el note
que traia mi pijama puesta, solo que no recordaba habérmela colocado, mi
cabello estaba despeinada, igual que todas las mañanas. No había nada inusual
en ese dia, de no ser por el extraño recuerdo/sueño de esa noche. ¿lo había
soñado?- me pregunte de camino al baño – pero si todo fue tan… tan real –
Me vesti con parsimonia y tome mi bolso para salir de la
habitación, por suerte mis padres me habían inscrito para empezar clases un
viernes, asi que era sábado y tenia el dia libre. Quede en ver a Steph en el
centro comercial. Tome un taxi de la línea privada de taxis del instituto y en
menos de quince minutos llegue al único centro comercial de la zona. El resto
era solo bosques y caminos de tierra. Que dichosos ciudadanos.
- hola Steph –
- hola Giselle –
- ¿Qué haremos aquí? –
- no se, pasar el rato – dijo ella encogiéndose de
hombros - ¿Qué dices? –
- claro, suena bien –
Pasamos una linda tarde, caminando, hablando, entramos al
cine, comimos helado y nos contamos muchas cosas. Cosas que jamás habría
pensado decirle a alguien y mucho menos a una persona que solo conocía de un
dia. Había algo en el ambiente de ese lugar que me hacia confiar, por falta de
una mejor palabra, en todos.
- entonces desperté y no se si todo fue un sueño – dije
terminando de relatar mi extraño sueño – pero fue maravilloso, es realmente
encantador –
- ¿estas diciendo que estas enamorada de un chico que has
visto solo en sueños? – yo rei tras su comentario, si lo decía asi parecía una
de esas chicas locas por bandas que desconocían por completo su existencia.
- si y no, te explico, si existe pero no se si lo soñé o
fue real… eso, un sueño –
- ¿Cómo puede ser eso? – pregunto mientras íbamos camino
a la estacion de autobuses.
- es que, fue todo tan real – repeti acariciando
distraídamente mi brazo – pero, no recuerdo mas de lo que te dije, y después
desperté con mi pijama como si nada hubiese pasado –
- no puedo creerte, llevo años en el instituto y jamás he
visto un chico como el que describes. Solo tu lo has visto, ¿no te parece
extraño? –
- pero es real, de veras que si – dije mientras el bus se
detenia frente a nosotras seguido de cerca por un hermoso, por no decir lujoso
y costoso auto negro.
- ese es el ultimo bus – dijo Steph caminando hasta el,
pero yo me quede estatica mirando el auto – ¿vamos? –
- ve tu – le dije observando como la ventanilla del auto
bajaba.
- ¿segura? – yo asentí, no tan segura de lo que estaba
haciendo. ¿quedarme en un lugar desconocido en plena noche solo por un auto
completamente desconocido? Definitivamente ese lugar tenia algo extraño en el
ambiente, o en la gente.
- de acuerdo, adiós – dijo sin dar mas vueltas subiendo
de ultima al bus. El bus se alejo y el auto tras el avanzo solo un poco,
dejándome ver a la persona que lo conducía.
- hola hermosa – sonrio de esa manera que solo el hacia –
sube – lo mire un poco dudosa pero aun asi lo hice. No tenia mas opción, el
ultimo bus ya había pasado y el camino estaba solo. Era la única manera de
regresar al instituto a esas horas de la noche.
- Bill – dije cerrando la puerta del auto una vez que
estaba dentro.
- no hace falta que digas nada – me dijo colocando su
mano derecha en mi rodilla mientras con la otra manejaba el auto – no lo
soñaste, pero para mi fue como un sueño – sentí como mis mejillas ardían y di
gracias de que la oscuridad no permitiera que él notara como me sonroje con ese
comentario. Con su mano acaricio mi rostro suavemente, cuando voltee a mirarlo
me encontré con sus labios unidos a los mios – me encanta hacerte sonrojar –
dijo antes de besarme de nuevo, cerre mis ojos por un instante pero volvi a
abrirlos al sentir una luz cegadora en mi rostro. Era un auto que se acercaba a
nosotros a toda velocidad.
- ¡Bill! – grite tratando que su atención pasara de mi al
auto frente a nosotros. Pero el sin siquiera apartar su mirada de mi movio
bruscamente el voltante esquivando el auto - ¿Qué demonios? – grite aterrada -
¡pudimos haber muerto! –
- pero no lo hicimos – me dijo mirándome con una sonrisa
de arrogante en su rostro. - ¿quieres otro beso? –
- ¡deja de verme! – grite - ¡los ojos en el camino! – el
rio y concentro su mirada en la carretera.
- ya llegamos – detuvo el auto frente al instituto -¿quieres ese beso ahora? –
- gracias por traerme – le dije abriendo la puerta y
haciendo caso omiso a su comentario. El se bajo y segundos después estaba
abriendo la puerta de copiloto para que yo pudiera bajar. - ¿Cómo lo haces? –
dije.
- ¿el que? – pregunto el.
- ¿Cómo eres tan rápido? – el rio tras mi comentario, me
tendio la mano para que bajara y dijo:
- no lo había notado – consumi en mi orgullo rechace su
mano y baje sin su ayuda. Frunció el ceño y retiro su mano cerrando la puerta
con el mismo movimiento, esos movimientos suyos tan elegantes, como de
caballero de siglo XIX.
Empece a caminar hacia la entrada del enorme edificio y
escuche que decía, caminando tras de mi:
- deja al menos que te acompañe – sonrio. – a tu
dormitorio –
- no gracias – dije siguiendo mi camino, sin siquiera
detenerme a mirarle.
Subi los tres pisos hasta mi habitación completamente
sola, deje mi bolsa sobre el escritorio y entre al baño. Me di una ducha con
agua templada para relajarme y prepararme para dormir. Sali del baño con mi
pijama puesta, la cual consistía de un pequeño short negro con una camisa gris
que pertenecía a mi antiguo novio. Apague las luces de la habitación, abri las
ventanas – había un calor horrible -, di vuelta para acostarme pero antes de
hacerlo me quite la camiseta quedando en sujetador.
- asi me gusta – escuche tras de mi. Me voltee asustada y
lo vi, en la ventana, con una sonrisa en el rostro.
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