- ¿Qué sucede? – dije acercándome
- estamos listos para acabar con
ese caza vampiros – dijo Gustav con una malévola sonrisa en el rostro.
La noche siguiente Sam había
quedado con Paúl en una cita. Estaban los dos en el campus. Sentados y
hablando.
- y dime, ¿decidiste?
- si, y no moriré
- entonces, ¿me ayudaras? –
pregunto el
- dije que no moriré, no que te
ayudaría
- ¿Cómo piensas vivir y no
ayudarme? Te matare antes de que parpadees
- no lo creo – dijo Giselle en
lugar de Samantha, sacando sus colmillos y clavándolos en el cuello de Paúl.
Gustav salió de entre los árboles
para matarlo. Le rompió el cuello.
El plan para matarlo resulto.
Giselle se transformo en mí y lo ataco cuando menos lo pensaba. Poderes
vampiros. Asombrosos.Matar a Paul fue algo muy sencillo para los chicos, pero dentro de mi algo me decia que esto no habia acabado aun.
Las vacaciones navideñas estaban
cerca y sin Paúl podríamos disfrutarlas.
- ¿vendrás a la cabaña? – me
pregunto Georg
- si la invitación aun sigue en
pie
- por supuesto
- entonces iré
- me alegras tanto oír eso – dijo
abrazándome
- ¿Cuándo nos iremos?
- en una semana – me dijo – debes
contestar
- ¿Qué?
Sonó mi móvil. Camine hasta la
mesilla para contestar.
- quisiera esas habilidades
vampirescas
- solo contesta – me dijo riendo
- ¿diga?
- ¿Samantha?
- ¿Lisa?
- ¡Sammy! Adivina donde estoy
- ¿Dónde?
- pues en Transilvania, ¡pasare
navidades contigo!
- ¿Qué? No puedo esperar que
estés aquí, ¿Cuándo llegas?
- en tres días
- genial, quiero que conozcas a
alguien
- ¿un chico?
- si
- tengo que aprobarlo, soy la
mayor
- tonta – le dije riendo – solo
por minutos
- es igual, bueno nena, nos vemos
en tres días
- ¿Quién es Lisa? – me pregunto
Georg cuando deje el móvil
- mi hermana, viene a pasar
navidades acá
- genial, ¿ella también vendrá a
la cabaña?
- creo que si, ¿no te molesta?
- mientras mas mejor
- por eso te quiero – le dije
abrazándolo
- ¿me quieres?
- pensé que ya lo sabias, somos
amigos, claro que te quiero
- ¿ella es tu hermana mayor?
- pero solo por 15 minutos, somos
gemelas
- gemelas...
- ¿Por qué?
- por nada no me hagas caso
Cuando Giselle llego, Georg se
fue.
Ella
me explico sobre los vampiros.
- veras Sam, nosotros tenemos
poderes, podrás haberlo notado, el mío es la transformación
- ya veo, así te transformaste en
mi
- puedo, transformarme en
cualquier cosa que tenga vida
- genial... y, ¿que son los
elegidos?
- ¿los elegidos? Son mortales,
que por su linaje son ideales para ser vampiros
- Paúl me dijo que yo era una de
ellos
- Samantha... habrás notado que
este castillo es muy antiguo... pues, le pertenece a tu familia, Sammy, tú eres
heredera directa del Conde Drácula.
En la habitación de los chicos...
- tiene una gemela – dijo Georg
- ¿gemelas?, eso quiere decir que
solo nos falta una elegida, estamos mas cerca – afirmo Bill
- pero tenemos que decirles – le
recordó Gustav
- yo lo haré – dijo Georg – es mi
elegida después de todo
- ¿Quién le dirá a su hermana? –
pregunto Bill
- yo – respondió su gemelo-
Pasaron los días. Mi hermana ya
estaba en la residencia. Aun no podía creer que ese enorme castillo era
nuestro. ¿Ella lo sabría? Si no, tengo que decirle todo; los chicos, Drácula;
tengo miedo de cómo lo vaya a tomar.
-
y dime, ¿me vas a presentar a ese chico?
- si, relájate, esta esperándonos
en mi habitación
- espero que estén usando
protección
- ¡Lisa! Por dios, como dices
esas cosas
- hola – dijo Tom apareciendo de
quien sabe donde
- hola – dijo Lisa mirándolo
- el es Tom – le dije
- mucho gusto
- es un placer – respondió Tom
besándole la mano
- ¿este es el chico que me querías
presentar? – me pregunto ella
- no – le dije
- ¿van a ver a Georg? No esta,
regresa en la noche, nos vemos – le dijo a mi hermana. Se fue.
- es lindo – me dijo ella
Llegamos
a mi habitación y como dijo Tom, Georg no estaba ahí pero si Giselle, se la presente
a mi hermana quien pareció llevarse muy bien con ella. Luego llegaron Gustav y
Bill, pasaron toda la tarde ahí y ya muy de noche se fueron.
Nosotras nos acostamos a dormir.
Al
día siguiente preparamos todo para salir a la cabaña. Estábamos listos para
salir en los autos.
- ¡Samantha! ¿Cómo amaneces? – me
dijo Georg abrazándome y besándome en le mejilla
- muy bien, gracias
- Sam... – dijo Lisa
- ah Georg... ella es mi hermana
- es un placer – le dijo
mirándola
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