- Sam... Soy un vampiro
- ¿Qué? – dije atónita
- un vampiro, mira – dijo sacando
unos colmillos largos y filosos
- ¡aléjate de mi!
- pero... Sam
- ¡no me toques!
Salí corriendo de ahí. Baje las
escaleras a toda prisa topándome con Giselle en el camino
- Sam, ¿Qué tienes?
- Georg... es un... un vampiro
- Samantha, relájate, vamos a
hablarlo
- no, tu también eres uno de
ellos, ¿verdad?
- Sam ven conmigo
- déjame en paz
Corrí hacia el campus hasta que choque con un
chico llamado Paúl.
- ¿Qué tienes? ¿Por qué lloras?
No podía hablar, solo llorar.
- tranquila, relájate, vamos a
sentarnos – dijo caminando conmigo hacia los bancos
Después
de calmarme hablamos un rato. Le dije que era por un chico que estaba llorando.
Resulto ser muy agradable.
Paúl es un chico alto de 1,75,
cabello rojo y ojos negros, muy extrovertido y vengativo.
Han
pasado dos meses desde que supe de los chicos y lo que son. No he vuelto a
hablar con ellos desde entonces y cuando me los tropiezo solo los ignoro. Luke
no me habla desde el día que enfrento a Tom, actúa como si no me conociera.
Cambie de habitación para no ver a Giselle tampoco. Solo tengo a Paúl, con
quien estoy saliendo.
Estaba en clase algo aburrida
cuando sonó la campana de salida. Paúl me esperaba fuera para ir a pasear.
- ¡Hey! Te extrañe – me dijo
besándome lentamente en los labios - ¿lista para irnos?
- claro
Íbamos camino hacia la salida
cuando nos cruzamos con Tom.
- ese tipo no me agrada – me dijo
Paúl mirando con desprecio a Tom
- ¿porque lo dices?
- es un vampiro
- ¿Qué?
- tu ya lo sabias, no te hagas
- ¿y tu como sabes?
- soy un caza vampiros – me dijo
el
- ¿caza vampiros?
- si, mi misión es acabar con el
clan Hoffman
- ¿ellos?
- antes que sean inmortales
- ¿son vampiros y no son
inmortales?
- déjame explicarte, los vampiros
para ser inmortales deben hallar a sus elegidos, es decir, mortales que están
destinados o ligados con los vampiros
- y cuando los encuentran, ¿Qué
pasa?
- los convierten en vampiros, se
hacen inmortales al igual que su elegido
- ya veo
- por eso te necesito – me dijo
- ¿Por qué?
- porque tu eres una elegida, o
puedes serlo al menos, vienes de un fuerte linaje, me ayudara a destruir a los
Hoffman
- ¡claro que no!
- ¿Cómo que no? Tienes que
hacerlo
- ¿Por qué? ¿Por qué tú lo dices?
- no, porque si no lo haces
morirás junto con ellos
- ¿me estas amenazando?
- piénsalo – me dijo alejándose.
Cuando ya estaba muy lejos corrí
a la que era mi habitación donde sabía bien estaba Giselle. Llame a la puerta.
- pasa, tenemos que solucionarlo
– me dijo. Yo entre.
- ¿Cómo sabias que?
- eso es algo que hablaremos
después, por ahora, ¿Qué te dijo Paúl?
- que moriré si no lo ayudo a
destruirlos
- ¿Qué mas?
- algo sobre elegidos
- de eso discutiremos mas tarde,
Paúl tiene solución nos desharemos de el
- ¿matarlo?
- es el o nosotros Samantha
Giselle fue hasta la puerta y la
abrió. Fuera estaban los chicos
- pasen
Todos entraron y me miraron
- ¿Qué hace ella aquí? – dijo Tom
- vino a ayudar – le respondió
Gustav
- hay que acabar con Paúl – les
dijo Giselle
- tengo un plan – dijo Tom
sonriendo
Mientras ellos ideaban un plan,
Georg y yo conversamos.
- disculpa lo que paso – me dijo
- no, al contrario, soy yo la que
tiene que disculparse, debes entender que no es fácil enterarse que tu mejor
amigo es vampiro
- entonces, ¿estamos bien?
- perfecto – dije abrazándolo
- Samantha... – me llamo Giselle
- ¿Qué sucede? – dije acercándome
- estamos listos para acabar con
ese caza vampiros – dijo Gustav con una malévola sonrisa en el rostro.
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