Mire al chico de rastas, me tocaba con ese engreído
narcisista. Él me miraba con una sonrisa burlona, hice ademan de ponerme de pie
para ir hasta el cuando la profesora dijo: - bien, ya están juntos –
Voltee a mirarla y el chico a mi lado, vestido de negro,
con maquillaje y el cabello de punta me miraba con una sonrisa. Me recordó a
Stephany, con ese estilo gótico. Lo mire por un instante, luego aparte la
mirada sonrojándome. ¿Porque lo miraba así? Su rostro me cautivaba, quede
hipnotizada por su belleza y palidez.
- bien, ahora les asignare las escenas a recrear – dijo
la profesora tras haber organizado las siete parejas. Miraba la pizarra
pensando en el chico a mi lado y en que debía de hacer una de esas tediosas
escenas románticas con él – y por ultimo la señorita Lockhart y el señor
Kaulitz., les toco de últimos. Acto V escena III – todos susurraron y nos
miraron.
- bien – dijo mi compañero – Acto V escena III, ¿has
leído el libro? – me pregunto con una media sonrisa en su rostro.
- si, lo he hecho – respondí frunciendo el ceño, no me
gustaba su actitud.
- bien, porque yo no. No tengo la menor idea de lo que
debemos hacer – suspire fuertemente para no exasperarme y le dije con calma:
- el Acto V es el ultimo de la obra resumida de Romeo y
Julieta, la escena III es la escena final de la obra donde Romeo cree que
Julieta murió y se envenena para morir con su amada. Julieta despierta y ve el
cuerpo sin vida de Romeo junto a ella y decide acabar con su vida, así que se
apuñala con la espada de Romeo terminando juntos en la muerte – termine de
decir orgullosa por mi gusto en la literatura clásica.
El quiso decir algo pero el timbre sonó y todos empezaron
a salir, la profesora gritaba:
- eso es todo por hoy, ¡practiquen, practiquen,
practiquen! – grito la profesora mientras salíamos del aula.
- te veré pronto – me dijo seguido de una sonrisa cuando
estábamos en el pasillo, frente la puerta del salón. Camino junto a sus amigos,
entre ellos el Kaulitz de rastas, ¿Serán primos?
Una vez que lo perdí de vista me dirigí al comedor. Ahí
estaba casi todo el instituto, hablando, cantando, discutiendo.
- hola Giselle – me di vuelta y vi a Steph en una mesa,
ella sola.
- hola – le sonreí.
-ven, sientate-
Me sente a su lado y almorzamos.
Cuando la
campana sono, me puse de pie y sali de comedor tras haberme despedido de Steph.
Me tocaba filosofia. Segundo piso, ultima puerta a la
izquierda. Subi las escaleras pensando en nada concreto y abri la puerta
encontrandome con Bill y los otros tres chicos, dos que no conocia sus nombres
y el de rastas de mi clase de musica. Me sorprendi al verlos ahí y a juzgar por
sus expresiones, ellos se sorprendieron en verme a mi.
-Eh… ¿este es el salon de filosofia?- les pregunte. Ellos
me miraron perplejos hasta que Bill hablo.
- asi es, este es, ¿Qué haces aquí?-
-me toca filosofia-dije como si fuera algo obvio, porque
lo era.
- eso es imposible – dijo un castaño
- traquilo Georg – lo miro - ¿puedo ver tu horario? – lo
mire por un momento dudosa de dárselo.
- claro – dije no muy convencida. Le entregue la horario
y el la desdoblo mirándola muy fijamente. Frunció el ceño.
- tiene razón, le toca filosofía –
- ¿ingresaste filosofa como asignatura? – me pregunto un
rubio de cabello corto.
- si – respondi - ¿Por qué? – el se encogió de hombros y
dijo:
- no pareces el tipo de chica que reflexiona las cosas,
es todo –
- debe haber algún error – dijo el otro chico Kaulitz, de
la clase de música haciendo caso omiso a mi conversación con el rubio. Se
acerco a Bill y miro por encima de hombro mi horario – ire a hablar con Eva –
- ¿Eva? – pregunto Bill.
- la recepcionista – dijo el de rastas caminando hasta la
puerta – la nueva –
- no recordaba que la hubiesen cambiado – dijo en tono
amenazante mirando a los dos chicos restantes en la habitación.
- por culpa de Georg – le dijo el rubio.
- ¡callate! – grito el castaño, Georg debe llamarse.
- chicos, chicos – los calmo Bill – no peleen frente a
nuestra invitada – tres pares de ojos se fijaron en mi mientras la sonrisa
macabra de Bill me helaba la piel.
- creo que no habrá clase de filosofía – murmure. Fue tan
bajo que casi ni lo escuche pero a pesar de eso Bill pareció oírlo a la
perfeccion porque entre risas me dijo:
- no, no las habrá – di un paso atrás tropezando contra
la pared y el me pregunto de pronto serio: - ¿Qué haces aquí? –
- eh…. Estudio – respondi con un tono de ¿Qué no es
obvio? El enarco una ceja y su rostro ensombreció, estaba molesto. Al parecer
no le agrado la respuesta.
- salgan – le dijo a los otros, como una orden. Ellos
solo se miraron y salieron sin decir nada. Di vuelta para ir tras ellos pero el
me detuvo sujetando mi brazo con fuerza, demasiada fuerza.
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