Bese su
frente y me puse de pie. Salí de la habitación tan rápido como pude.
Quería
estar lejos de ella, de esa casa. De todo.
Me escondí en unas viejas ruinas por
un tiempo, destrozado por su muerte.
Había sido
la única mujer, a parte de mi madre y hermana, a quien había amado, era un amor
fraternal, nada más. Y se había ido. Ella y mi familia se habían ido. Fue la
primera vez que llore.
Si, los
vampiros pueden llorar.
Lo
descubrí ese día. Lloramos lágrimas rojas, lagrimas de sangre recorrían mi
rostro por el pesar.
Siete años después…
Llegue a
Transilvania, Rumania.
Ahí
ingrese al Instituto de Artes Modernas.
Quería
cruzarme con Leah y matarla por todo esto, eso si Georg no cumplió y la asesino
el.
- eh… -
escuche que decían a mis espaldas – bienvenido extraño –
- Georg… -
- amigo –
nos abrazamos.
- las
niñas se abrazan – escuche en tono burlón. Reconocí la voz de inmediato.
- Tom…
déjalos –
- hola
Bill – abrace al pelinegro – Tom – extendí la mano para saludarlo siendo
recibido por un abrazo de su parte.
- se lo
dices a alguien y te mato – murmuro a mi oído.
Resulto
que Leah había abandonado Transilvania. No habían escuchado de ella desde
aquella noche, treinta y siete años atrás.
- ¿Cómo
van con las elegidas? – pregunte en la seguridad de un dormitorio. El
dormitorio que los gemelos compartían. Bill me miro y negó.
- aun nada
–
- me
preocupa que no las encontremos – dijo Georg.
- pueden
ser hombres – les dije – Tina me lo dijo –
- ¿que? –
Exclamo alarmado Tom – ahora si no juego –
Reí.
- eres un
sexoso sin remedio –
- y tu un
gordo –
- se ha
acostado con medio instituto – le reprendió Bill.
- nadie
recuerda nada – dijo el acostado en la cama, extendiendo sus brazos tras de su
cabeza.
- ¿Cómo
han hecho para permanecer aquí durante treinta y siete años? – pregunte con
curiosidad.
- pues…
nadie recuerda nada – me explico Bill – además, somos los dueños. – Abrí los
ojos – si, es que… el dueño murió y, am, nos dejo esto a nosotros – me sonrió.
- ¿no tuvo
nada que ver con…? – señale a Tom. Que se encogió de hombros.
- ya casi
cumplimos el centenario – dijo Georg, obviamente preocupado.
-
estaremos bien – lo tranquilizo Bill.
- ¿Cómo lo
sabes? – le pregunte.
digamos que el futuro así se ve – me sonrió como diciendo, se algo que tu no.
Pues si, ahora vivíamos en el instituto. Según las
historias, antiguo castillo del conde Drácula. Hogar perfecto para cuatro
vampiros en busca de victimas.
--------------------------->
Bueno, me tomo tiempo pero aqui esta! el ultimo capitulo de "labios venenosos"... Esperen pronto el proximo libro: Besos de medianoche.
No hay comentarios:
Publicar un comentario