Año 1982.
Transilvania – Rumania.
Instituto de Artes Modernas.
El inmenso catillo donde debería
pasar los siguientes cinco años, y todo por manifestar frente las puertas de la
alcaldía, contra la tala de unos arboles.
Es
increíble que derrumben un hermoso parque para construir un edificio de
oficinas. Destruyen un lugar de diversión por una de trabajo, y después se
quejan y reclaman cuando los consume el estrés. Estoy cansada de vivir rodeada
de hipócritas.
Entre al
instituto y rápidamente ubique la oficina central donde busque mi horario de
clases. Me tocaba música, luego teatro y de ultimo filosofía. Seria un día
interesante.
Camine
todo el pasillo hasta la última puerta a la izquierda. El salón de música.
Entre justo en el momento que el timbre sonó. Me senté cerca de la pared, justo
al lado de la puerta. Pronto todos empezaron a llegar y se sentaron. Ninguno
había notado mi presencia.
- hola –
escuche.
Mire a mi
lado y vi a una chica, con mucha delineador y sombra negra. Sus ropas y mallas
rotas, negras también en contraste con su cabello rubio.
- hola –
le respondí algo intimidada por su apariencia.
- me llamo
Stephany, prefiero Steph – extendió su mano y yo la estreche.
- Giselle
– dije.
- Buenos
días chicos – el profesor entro y todos callaron. De pronto la puerta del salón
se abrió estrepitosamente y un chico alto entro, traía unas largas rastas
rubias y una gorra.
Vestía
como rapero, y eso lo hacia ver muy atractivo, eso sin mencionar su pose de
Casanova. Todos lo miraron, en especial las chicas.
– Señor Kaulitz, que sea el mejor guitarrista de la clase
no le da derecho a llegar tarde – le reprendió el profesor. El solo lo miro y
se encogió de hombros, como diciendo ¿Qué quiere que haga?
- siéntese – le rogo exasperado el profesor. Camino hasta
su silla y se sentó.
Lo mire como boba durante toda la clase, y en ocasiones,
el también me miraba a mi. Con cautela y precavido de que yo no lo notara, pero
sentía su mirada sobre mi, en especial cuando Stephany me hablaba.
Cuando el timbre sonó, me dirigí a la próxima clase. Sin
hacer paradas, no conocía a nadie a
parte de Steph y ella tenia clase del otro lado del edificio.
- nos vemos mañana – me dijo ella. Me despedí con un
ligero movimiento y emprendí mi camino al salón. Cuando llegue a el estaba
vacio.
Me senté al final y espere que todos llegaran. La campana
sonó. Lo que indicaba que debían entrar a clases, pero solo cuatro chicos
entraron al salón entre ellos Kaulitz, de la clase de música. Se sentaron junto
a mi y tras ellos el resto de la clase llego, solo había siete chicos y siete
chicas en la clase. De grupos reducidos.
La profesora, una mujer de edad, vestimenta andrajosa y
grandes anteojos entro pronto al salón. Todos callaron al verla.
- buenos días a todos – dijo – muchos se preguntaran que
haremos en esta clase… teatro. Pues eso es precisamente lo que haremos –
Todos se miraron las caras. ¿De que hablaba?
- quiero que se conozcan y compartan, les asignare una
pareja y con ella permanecerán el resto del año, deben recrear una escena, un
gran clásico de la literatura: Romeo y Julieta. Les asignare a cada uno la
escena, no se preocupen – tomo la carpeta del escritorio y la miro sobre sus
anteojos – a ver… Anderson y Dawson. No tengo todo el día, júntense – un chico
se puso de pie y se ubico del otro lado del salón junto a una chica – ahora…
Lockhart, una nueva – murmuro, mis mejillas se sonrojaron al instante – y
Kaulitz…. – lo pensó un instante – Bill – dijo al fin.
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