- Bill, solo hablaba con ella – decía Tom.
- no mientas –
- ¡Bill! – grite – dejalo, dice la verdad – pero fue
inútil, lo único que logre fue que girara a mirarme.
- eres una mentirosa – dijo colocándose de pie, dejando a
Tom en el piso. Se acerco a mi tan amenazante que retrosedi unos pasos – eres
igual que tu amiguita, solo quieres convertirte en vampiro ¿no? ¡Jamás te
interese yo! –
- no Bill, no es asi – sujete su rostro en mis manos
temiendo que ese contacto entre nosotros fuese a tornarse algo peligroso,
conciente de que en cualquier momento podría matarme me acerque a el y junto
mis labios a los suyos. Lo amaba y estaba sufriendo por mi culpa.
- Bill – escuche decir a Tom desde el suelo,
reincorporándose.
De inmediato el rostro de Bill, que me miraba con ternura
después de eso beso, cambio a uno de desagrado y odio completo. Quizá Tom no
debió decir nada.
Bill se giro y miro a su hermano profiriendo un gruñido que
salió de lo mas profundo de su garganta.
- ¿Qué hacias anoche en el dormitorio de Giselle? –
pregunto a Tom con un tono lúgubre.
- pensé que había encontrado a mi elegida, pensé que era
ella, pero no, me equivoque – le dijo Tom con un suspiro – lo supe cuando ella
me dijo lo mucho que te quiere – bajo la mirada – soy un imbécil, lo lamento
Bill. Ella es para ti, tu la amas obvio, asi como ella te ama a ti – levanto la
vista y nos miro a ambos – me ire por un tiempo, necesito estar un tiempo a
solas. Quizá encuentre a mi elegida – sonrio.
- no te vayas, recién regreso Gustav. No puedes dejarnos
asi nada mas – dijo Bill a su gemelo, descubri mas tarde ese dia que no solo
eran hermanos, sino gemelos.
Tom sonrio abrazandole.
- siento que es lo correcto – dijo deshaciendo el abrazo
entre ellos. – Giselle y tu son muy felices juntos, quiero eso para mi – me
miro - ¿puedes perdonarme por lo de ayer? –
- estas absolutamente perdonado Tom – dije.
- también disculpa haberte hipnotizado para que no
recordaras nada – dijo dándome la espalda, eso no lo sabia. – adiós chicos –
- adiós hermano – se despidió Bill. Tom nos dio una
ultima mirada antes de perderse lejos por el bosque.
- Bill – le llame cuando ya no pudimos ver mas a Tom.
Georg
y Gustav salieron de la habitación dejándonos solos.
- dime mi doncella – dijo el dando vuelta y mirándome con
ojos resplandecientes. Tomo mi mano y la beso dulcemente.
Mis mejillas ardieron
por su contacto, seguramente me había sonrojado.
- ¿Cómo supiste que Tom había estado en mi dormitorio? –
pregunte – ni siquiera yo lo recordaba, de hecho aun no lo recuerdo –
- pude oler su aroma en ti – contrajo su rostro en una
mueca de desagrado, probablemente recordándolo.
- tu lo supiste cuando ni siquiera yo lo recordaba – dije
haciendo pucheros.
- es por culpa de Tom – dijo con gran seriedad, yo lo
mire – uso sus dones en ti- frunci el ceño.
- ¿dones? – pregunte.
- algunos vampiros tienen increíbles dones, asi fue como
caimos en esto. Eramos cazavampiros y caimos en las garras de una peligrosa
vampiresa – me miro. Las preguntas en mi cabeza crecían cada vez mas. – pero
esa historia es para otro dia – acaricio mi mejilla dulcemente – ahora hay
clases –
- no me moveré hasta que respondas dos preguntas mas –
- de acuerdo – dijo pasible, asintiendo levemente.
- ¿tu tienes poderes? – pregunte. Me miro mas
intensamente y asintió.
- puedo ver el futuro, uno subjetivo claro, ninguno de
nosotros tiene un futuro previsto, eso lo vamos formando mediante las
decisiones que tomemos – sonrio como si acababa de decir una de las claves del
universo – te queda una pregunta – lo pensé por un momento, ¿solo una? Tenia un
monton de cosas por preguntar.
si decido convertirme en vampiro, ¿tendre poderes?
¿dolera? ¿sere inmortal o tendre que convertir a alguien mas? ¿Cuándo me
convertiré? – pensé en preguntar, pero había una en especial, una pregunta que
rondaba mi cabeza.
- cuando entraste enojado – dije recordando todo lo que
Bill me había dicho cuando me encontró con Tom en aquella aula vacia – dijiste
algo sobre solo querer convertirme en vampiro, de ser igual a mi amiga, ¿a que
te referías sobre eso? – el suspiro.
- habras notado que casi nadie en este instituto se
percata de nosotros, casi nadie sabe que estamos aquí – me miro – no es fácil
hacerlo, como vampiros, nuestra belleza nos hace por naturaleza el centro de
atención, pero tenemos que hacerlo, para protegernos –
- ¿protegerse? Son vampiros, ¿Qué podría lastimarlos? –
- aun no somos inmortales, y aun siéndolo hay muchas cosas
que podrían acabar con nuestra existencia – me dijo sentándose en el escritorio
del profesor – están las brujas, por ejemplo, los cazavampiros, y luego hay
otro tipo de personas que harian cualquier cosa por convertirse en vampiros.
Vienen hasta Transilvania, hasta este castillo, antiguo hogar del conde
Dracula, creyendo tener la mera oportunidad de encontrarse con vampiros y ser
convertidos en unos. Ni siquiera tienen idea de lo que eso implica. –
- ¿Quién puede ser asi? - dije apoyando mi cuerpo contra
la pared, cerca de la pizarra.
- tu amiga Stephany – me dijo. Me quede helada, mirándolo
con los ojos en blanco.
- ¿Steph? –
- asi es, no se como pero tiene sospecha de lo que somos,
muchas veces se nos ha insinuado para que la transformaran, ella sabe que
entramos en un frenesí tan grande cuando estamos… excitados – dijo esa palabra
por lo bajo, tan bajo que fue casi inaudible – que somos capaces de morder,
hasta convertir a alguien, perdemos absoluto control. Algunas veces se va mas
alla, podemos llegar a matar –
- no puedo creer que en serio existan personas asi – me
cruce de brazos y le mire – no puedo creer que Steph sea asi –
- lo ha intentado, solo Tom se ha acostado con ella un
par de veces – dijo con tono de desaprobación – luego borro su memoria como
hizo contigo –
- ese Tom es peligroso, ¿eh? – pregunte en broma – ya
entiendo porque te pusiste de tal manera cuando me viste a solas con él –
- quiero que todo mundo sepa que eres mia – con gran
velocidad llego hasta mi tomandome de la cintura de forma posesiva – solo mia y
de nadie mas – escuche el timbre sonar mientras el se acercaba a mi de forma
lasciva.
- y has hecho que perdiera la ultima hora de clase – le
dije sonriendo.
- entonces hagamos que valga la pena – me sujeto con mas
fuerza pegando su cuerpo al mio.
- ¿Qué tienes en mente? – dije notando como mi
respiración se agitaba con su cercanía.
No dijo nada, solo sujeto mis muñecas
subiéndolas hasta situarlas a los lados de mi cabeza, privándome de todo
movimiento. Abri mis piernas, envolviendo su cintura con ellas, sintiendo un
bulto creciente en su entrepierna. Gemi por lo bajo, sintiendo sus manos
posarse en mi cintura, aferrando su cuerpo al mio.
- ejem… - escuche
a un lado, por donde se encontraba la puerta.
Deje de besarlo abriendo mis ojos
y mirando a Bill frente a mi con una gran sonrisa en si rostro. Voltee
lentamente, rogando porque ese ruido fuese producto de mi imaginación, pero no
fue asi. Frente a nosotros estaba la profesora de arte, con brazos cruzados y
expresión severa, junto a toda la clase nos miraban algunos con gesto de
desagrado, otros sonriendo e incluso algunos fascinados con el espectáculo.
- ahora todos saben que eres mia – susurro en mi oído antes de darme un ultimo beso y salir del aula
sin mirar a nadie. Acomode mi cabello, tome mi bolso y sali tras el con la
cabeza gacha y roja como tomate.
Tres días…
sin Tom han sido abaurridos, en especial en clase de
música cuando hacia que el profesor enloqueciera. Mas de una vez amenazo de
suicidarse con las cuerdas de la guitarra si Tom no dejaba de hablar o flirtear
con las chicas. A mi me hacia gracia.
Iba camino a mi habitación tras la aburrida clase de
arte, donde me costo un monton mirar a la profesora a la cara, tras el numerito que montamos Bill
y yo. Sali del aula de primera caminando, casi corriendo, a las escaleras y
tropecé con Steph, a quien no había visto desde ese dia en el comedor.
- oye, ¿Qué onda con Tom? ¿es tu novio o algo? – me
pregunto como si nada.
La mire perpleja recordando lo que Bill había dicho:
-hay otro tipo de
personas que harian cualquier cosa por convertirse en vampiros-
- no, casi ni lo conozco – dije.
- ¿Por qué esa cercanía entonces? – pregunto alzando una
ceja.
- ¡Giselle! – escuche que gritaban. Me di vuelta y vi al
rubio amigo de Bill, que se acercaba a mi. Mi
salvación, pensé. – debemos irnos – dijo tomandome del brazo.
- ¿otra vez? – dijo Steph – me harán creer que no quieren
que pase tiempo conmigo. El rubio la miro frunciendo el ceño.
- lo siento Steph, tengo que ir. Luego nos vemos – me
despedi de ella y subi las escaleras junto al rubio, hasta el cuarto piso donde
estaban los demás, en una enorme habitación vacia, que al parecer nadie
visitaba jamás.
- ¿se puede saber porque son tan borde con ella? – le
pregunte a Bill.
- ya te lo dije amor, ella solo quiere convertirse en
vampiro, no puede acercarse mucho o podrá terminar lográndolo – me acaricio la
mejilla con el pulgar. Mire hasta la ventana distraídamente, estaba
oscureciendo.
- esta bien – dije – pero dejame hablar con ella.
- nos pondrá en riesgo – dijo el castaño, Georg.
- no lo hara – le reclamo Bill – confio en ella-
- ¿Cómo puedes confiar en alguien a quien apenas conoces?
– dijo Gustav, el rubio.
- es como si la conociese de toda la vida – respondió él
tomandome de la cintura delicadamente, cada vez que me tocaba lo hacia con una
delicadeza increíble. Ambos me miraron.
- tendremos que acostumbrarnos a verte tan meloso
entonces – rieron.
- imbécil – gruño Bill al castaño.
- bueno gordo, ya escuchaste – siguió hablando Georg con
el rubio colocando una mano en su hombro – hay que buscar chicas – rio. El
rubio puso los ojos en blanco y luego ambos salieron de la habitación
dejándonos a solas.
- ¿y bien? ¿ya tomaste tu decisión? – me pregunto Bill
sujetando mi cintura con ambas manos, uniendo su cuerpo al mio. Dude que
responder por un momento.
- te lo dire esta noche – respondi finalmente, lo bese y
dije caminando hacia la puerta: - nos vemos esta noche, en mi habitacion – baje
hasta mi habitación.
Tenia mucho en que pensar. Una decisión que tomar. Por un
lado, quería estar con Bill y por el otro, me daba mucho miedo, me aterrorizaba
la idea de convertirme en vampiro.
- Giselle – escuche a mi espalda, me di vuelta y vi a
Steph de pie en la habitación de junto – no sabia que esa era tu habitación –
me dijo – oye, ¿podemos hablar sin que ninguno de esos vampiros nos moleste? –
dijo con tono de cansancio. Abri los ojos como platos y trate de fingir
sorpresa. Cosa que no hago muy bien. – no te hagas, se bien que esos cuatro
misterios son vampiros, yo misma me he acostado con ellos – se encogió de
hombros, diciéndolo sin vergüenza alguna, sin… ¿habia dicho ellos?
- ¿ellos? – repeti lo que ella había dicho – ¿te has
acostado con ellos? –
- con el de rastas, Tom, fue solo sexo, pero Bill ¡uf! El
te hace el amor – me miro - ¿o me equivoco? –
No hay comentarios:
Publicar un comentario