Por ahora todo va normal. Todos
me habían dicho que la universidad era algo completamente distinto a la
secundaria pero no lo veo así. Todos tienen grupos, estamos divididos por los
rangos sociales. Nada que no haya manejado ya, aunque claro, esta no es
cualquier universidad. Este es el instituto de artes modernas en Transilvania,
y al ver su infraestructura diría que alguna vez fue el hogar del conde Drácula.
Las clases son realmente tolerables, los profesores y compañeros aceptables
–algunos-, igual que siempre.
Después de clases me fui a mi
habitación para conocer a mi compañera de cuarto. Al entrar la encontré
hablando con cuatro chicos, tan pálidos como ella. Uno de ellos era rubio, con
barba y muchos piercings, otro de ellos, muy parecido al anterior, con unas
trenzas y barba también, excepto que con el cabello negro, tenia un piercing en
el labio, el tercero de ellos de cabello largo y castaño con ojos verdes, y por
ultimo estaba un chico de lentes, rubio también. Al mirarme, los cuatro
salieron de allí sin dirigirme la palabra siquiera, solo una mirada que cruce
con el de trenzas cuando salía.
- tú debes ser Samantha, yo soy
Giselle –
Ella
era, como mencione, increíblemente pálida, su cabello, negro como el azabache y
sus ojos azules, a diferencia de mí que tengo los ojos verdes y cabello rojizo, de piel blanca.
- si, mucho gusto – dije dándole
la mano en forma de saludo
- así que, tu eres mi compañera
de cuarto, será interesante, nunca he tenido una
- no molesto, generalmente estoy
aquí es para dormir, el resto del tiempo lo paso en clase o en la biblioteca
- ¿eres estudiosa, eh?
- que va – dije riendo – me la
paso leyendo libros de ficción
Giselle
y yo seguimos hablando. Resulto ser que nos gusta la misma banda, Mcfly. Ambas
adoramos a Danny y las tonterías de Dougie
- bien, nos vemos luego compañera
- adiós
Giselle
se fue y me quede sola en la habitación. Coloque algo de música para relajarme.
Al rato me aburrí y fui a la biblioteca a leer algunos libros. Me senté en la
sección de mitología a leer un libro que encontré sobre los fantasmas y
apariciones.
- ¿fantasmas? – dijo un chico
alto de cabello castaño y ojos verdes
- es lo mejor que tienen después
de los vampiros, soy Samantha por cierto
- disculpa, que modales, me llamo
Luke, ¿puedo sentarme?
- seguro
Luke se sentó a mi lado. Conversamos
un rato y quedamos para salir a la noche, iríamos a ver una película.
Regrese a mi habitación para
arreglarme y me encontré con Giselle y los chicos del otro día. Al entrar,
ellos se callaron y me miraron fijamente.
- Sam, ellos son unos amigos,
Gustav – me dijo señalando al chico de lentes que asintió levemente con la
cabeza en forma de saludo – Georg – era el chico de cabello largo y ojos verdes
que sonrió – Tom y Bill – Tom, el de trenzas, solo me miro y no hizo nada mas,
y Bill, el rubio de barba, fue el primero en
hablar de los cuatro, que se me acerco y me extendió la mano
- mucho gusto, soy el novio de
Giselle
- gusto en conocerte – dije
estrechando su mano. Al momento en que nuestras manos hicieron contacto pude
notar como se tensaba y su mirada se perdía en la nada, rápidamente volvió en
si.
- y, ¿Qué te trae por aquí? Que
no estas en la biblioteca – dijo Giselle sacando de su trance a Bill
- de hecho, vine porque tengo una
cita
- uhhh, ¿una cita? Que bien,
¿adonde van? – me pregunto ella
- al cine
- genial, bueno, nosotros ya
vamos saliendo para que te arregles, adiós
- hasta luego – dijo Bill
saliendo tras su novia
- nos vemos – se despidió Georg,
seguido por Gustav
- fue un gusto – dijo el de
lentes
- adiós Tom – me despedí del
chico de trenzas que salió de último sin despedirse o mirarme
Cuando
ya habían salido todos mire al reloj. Me quedaba poco para arreglarme. Me duche
y vestí de prisa, colocándome una camisa de mangas y unas zapatillas azules que
combinaban con la camisa, un short negro. Tome mi bolso y salí de la
habitación.
Iba
pasando por la cafetería y me tope con mi compañera de cuarto y sus amigos.
- pero que guapa – dijo ella
seguida por Bill
- te ves bien – me dijo el
- gracias – les respondí
- no vengas muy tarde, nunca
sabes que clase de monstruos hay por ahí – dijo Giselle mirando a Georg
- tienes razón – dijo el castaño
riendo - ¿no Tom?
El de trenzas solo me miro y sonrío
- bueno, yo ya me voy
Salí del instituto dejándolos
atrás.
Me encontré con Luke en el
estacionamiento y nos fuimos al cine.
- ¿Qué viste Bill? – le pregunto
Giselle después de que Samantha se fuera
- definitivamente es ella –
respondió el rubio muy serio
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