Dos semanas…
Dos semanas… dos semanas… dos semanas buscando, y nada….
¿Cómo una bruja puede pasar por alto?
Dos semanas buscando a la maldita bruja y
nada – se repetía Bill una y otra vez. – dos semanas desde que Giselle había
sido raptada por esa bruja, y lo peor de todo es que estaba ahí, justo en el
mismo castillo, bajo el mismo techo. Si tan solo pudiese traspasar ese maldito
conjuro –
- Señor Kaulitz – una voz lejana lo hizo salir de sus
pensamientos. Miro frente a él como la profesora de teatro lo miraba de una
manera severa y con los brazos cruzados diciendo algo que el no escuchaba,
había entrado en una visión. Los chicos lo supieron al ver como su cuerpo se
tensaba y perdia su mirada en el horizonte. - ¿Dónde esta su pareja? – siguió
diciendo la profesora sin notar lo distante que Bill parecía estar – faltan
solo dos semanas para presentar la obra y ella no aparece – el timbre de salida
sono y todos los chicos y chicas salieron del aula, solo los dos vampiros se
quedaron a esperar a su amigo. – tendre que reprobarlos – le dijo finalmente
dando vuelta.
- maldita – escupió Bill con tanto odio como era posible.
Se puso de pie y en cuestión de segundos tenia a la profesora sujeta por el
cuello alzándola un poco.
- Bill, ¿Qué haces? – pregunto Gustav sorprendido.
- es una bruja, una maldita bruja –
- venga hombre, - bromeo Georg – se que parece una pero…-
- ¡no! – grito, no estaba de animo para bromas – es ella,
lo vi. Asesinara a Giselle si no la mato ahora mismo – dijo apretando mas el
cuello de la mujer.
- me descubrieron – dijo la profesora/ hippie/ bruja.
Miro fija e intensamente a Bill por unos minutos y de pronto el empezó a
retorcerse, gritando de dolor. Solto a la bruja y se dejo caer en el suelo
sujetando su cabeza con ambas manos, sentía que iba a explotar en cualquier
momento. Gustav y Georg estaban petrificados viendo semejante escena. – si se
mueven su amigo vampiro muere – dijo la bruja – ahora, ¿Quién de ustedes,
vampiros, asesino a mi hija? –
- fui yo – dijo Gustav. La bruja sonrio.
- moriras primero, entonces – Gustav rio.
- intentalo – reto a la bruja. Esta lo miro fijamente, y
con un leve y casi imperceptible movimiento de muñeca lo arrojo hasta el otro
extremo del aula.
- estúpido vampiro – rio ella.
Gustav se puso de pie rápidamente y se abalanzo sobre la
bruja, pero ella lo detuvo con solo mirarlo. Lo miro de la misma manera que a
Bill, y el vampiro reacciono igual, cayo al piso y empezó a retorcerse.
- ¿Quién sigue? – dijo con malicia mirando a Georg – ah,
eres muy guapo, que lastima que tenga que matarte –
- a mi no me dara pena matarte – escucho tras ella, antes
de que diera vuelta su cabeza se separo por completo de su cuerpo. El cuerpo
cayo inerte al suelo mientras que la cabeza quedo en manos del asesino, de Tom.
- pensé que nunca lo harias – dijo Georg. - ¿Por qué
tardaste tanto? –
- ¿estabas asustado? – se burlo - ¿quieres un beso? –
acerco la cabeza de la bruja al castaño.
- claro que no – respondió este golpeándola.
- pensé que no regresarías – escucharon decir a Bill, que
se reincorporaba ayudando a Gustav – casi ni te reconozco con esas trenzas que
te hiciste – le dijo a su hermano quien se encogió de hombros.
- hay que estar a la mosa – dijo como respuesta.
- he pensado en teñirme de rubio – le dijo Bill - ¿Qué
dices? –
- no te verias mal –
- las nenas hablando de cabello – se burlo Georg.
- ¿y tu? Con ese cabello largo pareces mas tia que
nosotros – le dijo Tom.
- he pensado en cortarlo, pero no lo se –
- me alegra que hayas regresado Tom – dijo Gustav.
- es bueno tenerte de vuelta hermano – le dijo Bill dando
un abrazo al chico de trenzas.
- me alegro en regresar – dijo Tom – pero, me pueden
explicar, ¿que demonios sucede aquí? Me voy por un tiempo y cuando regreso
están siendo sodomizados por la vieja profesora de arte –
- era una bruja – dijo Gustav.
- ¿de verdad? – pregunto con tono sarcástico Tom – no lo
sabia –
- es algo que te explicare después – le dijo Bill – ahora
tengo que encontrar a Giselle – dando una ultima mirada a los otros salió
corriendo del salón a toda prisa, realmente rápido, por los pasillo. En
cuestión de segundos se encontraban dos pisos arriba frente a la puerta de la
bruja, donde estaba seguro que Giselle se encontraba. Abrió la puerta con un
estruendoso movimiento y dando un paso dentro de la habitación corrió hasta la
cama, pero estaba vacia.
Podía sentirla, estaba ahí. Sentía su corazón, escuchaba
como latia despacio y débil, pero latia. Podía percibir su aroma, ese aroma a
frutas silvestres. Venia del baño. Corrió hasta el pero la puerta estaba
cerrada.
- ¡maldicion! – grito cerrando su puño y con un increíble
fuerza golpeo la puerta haciéndola añicos. – asi esta mucho mejor – dijo
corriendo dentro de cuarto de baño encontrándose con el cuerpo inerte de
Giselle en el piso - ¡Giselle! – grito tirándose al piso, sujeto su cuerpo y la
acuno entre sus brazos. Acaricio suavemente su cabello, observando lo palida
que estaba. Su corazón latia débilmente pero sabia que no resistiría mucho
tiempo mas. Sabia que debía hacerlo. Morderla y convertirla, asi la salvaría a
ella y él se convertiría en inmortal, podrían pasar el resto de su existencia
juntos, pero no sabia si era lo que ella quería y no pensaba hacer algo en
contra de la voluntad de Giselle. – Giselle… - dijo acariciando su rostro. – si
esto no es lo que quieres, puedes matarme luego, pero no puedo soportar ver
como la vida escapa de tus ojos – diciendo esto se acerco a su cuello
perforando la piel con sus afilados colmillos, succionando su sangre
lentamente.
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